
Descontarle al insomnio una hora y media no era la única razón por la que necesité una película anoche, es más, lo que necesitaba era cine, no cualquier película.
Empecé a extrañar tantas cosas del cine, un corte de Godard, una metáfora de Kieslowski, un símbolo de Reygadas, una epifanía de Antonioni, un rojo de Kubrick, un verde de Jeunet, un fuera de campo de Bergman, una disolvencia de Eisenstein, una lluvia de Manchevski, un sacrificio de Von Trier, una modernidad de Tati, un absurdo de los Cohen, una soledad de Von Donnersmarck, un sueño de Kurosawa, un antagonista de Renoir, una muerte de Visconti, un diálogo de Allen, una subjetiva de Gutiérrez Alea, un amor de Carax, una perturbación de Lynch, un dolor de Skolimowski, un sonido de Audiard, una mirada de Keaton, un angelus de Buñuel, un poema de Tarkovsky, una realidad de Zonca, una surrealidad de Ruiz, un mar de Fellini, una rebeldia de Ray, una libertad de Truffaut, una demencia de Jodorowsky, un silencio de Wenders, una irreverencia de Vigo, un sufrimiento de Fassbinder, una tensión de Clouzot, un juicio de Preminger, una habitación de Kar Wai, un viaje de Hooper, una perversión de Cronenberg, una justicia de Eastwood, un piano de Polanski, una traición de Mikhalkov, un ocaso de Bertolucci, un delirio de Gilliam, un conflicto de Lumet, una decisión de Pakula, una locura de Forman, un grito de Argento, una desconfianza de Scorsese, un orgasmo de Medem, una naturalidad de Bresson, una fiesta de kusturica, una fantasía de Marker, una montaña de Herzog, un cielo de Fernández, un espacio de Cavalier, un invierno de Lean, una profundidad de Welles…
Me acosté lleno de muchas de las imágenes que más he amado durante mi vida y cuando al fin me dormí, muy tarde y sin haber visto ninguna película, le pedí a la vida que el tiempo pase rápido para acabar con esta distancia hecha insomnio y a tu lado estar otra vez completo, para volver a ver imágenes antes de dormir y no sólo tener que extrañarlas.
Bogotá / mayo 18 de 2010
-
minussleep posted this